¿Qué carnaval se viene? Tradición vs el espectáculo

Por Nicolás Alonso | Especial para AtentiCarnaval

 

Ya con los resultados planteados, con ganadores y vencidos creo que se tiene que comenzar a analizar qué carnaval queremos, ¿Debe mutar el carnaval en teatralizaciones? ¿Debemos dejar los grandes trajes con muchas y costosas plumas y buscar otros materiales?; ¿Se debe potenciar el espectáculo sobre la tradición?

Ya con los resultados planteados, con ganadores y derrotados, creo que ahora es hora de tiene comenzar a analizar qué carnaval queremos:

¿Debe mutar el carnaval en teatralizaciones?; ¿Debemos dejar los grandes trajes con muchas y costosas plumas y buscar otros materiales?; ¿Se debe potenciar el espectáculo sobre la tradición? Por ahora abundan las preguntas, pero no las respuestas.

Uno de los grandes debates del escrutinio fue por el ingreso del grupo de azafatas y de los personajes de Ana y Pierre por el medio del corsódromo y no por la línea de ingreso del comienzo. Sin entrar en el debate técnico del reglamento, este hecho es la prueba de que el carnaval está modificándose y cambiando el eje. Ya no se trata de una única pasada, ya no tiene un comienzo y un final preestablecido, sino que ahora las comparsas y agrupaciones destinan tiempo en actuaciones, en mostrar un verdadero espectáculo en vez de una simple pasada de plumas.

Uno de los grandes promotores de este nuevo carnaval que, pareciera, se impone con cada vez más fuerza es Arandú Beleza que, con un estilo propio, de origen y tradición brasileña, impuso, además del samba enredo, fomentar y darle un rol protagónico a la bastonera de escuela de samba y el grupo de apertura.
Ellos, a su tiempo y con su estilo, fomentan otra forma de hacer carnaval y que lentamente comienza a ser aceptada por el público y ya generó varios debates internos entre músicos, directores, creativos y comparseros.

En sus redes algún que otro director manifestó no hacer cumbias y buscar otros recursos musicales. ¿Se podrá cambiar esa lógica de recurrir a recursos ya muy utilizados por el carnaval y buscar otros horizontes?

Es sabido que en Río de Janeiro el carnaval es un espectáculo y el público encuentra lo que va a buscar, en el marco de una de las fiestas a cielo abierto más grande del mundo. Entonces no sorprende ver grandes carros, innovaciones tecnológicas y hasta un auto de F1 «desfilando» por el sambódromo.

 

 

¿El carnaval de Corrientes muta a hacer presentaciones frente al jurado?; ¿Mostrar más variantes?; ¿Contar una historia con personajes que actúen y realicen mini – shows?. El tiempo dirá, pero los hechos así lo indicarían.

Otro de los cambios que entra en el debate es el uso de las plumas. Se plantea que una salida es utilizarlas menos, pero ¿se podrá ir en contra de una costumbre tan arraigada a nuestra idiosincrasia correntina?.
Sin embargo cada vez se me van más trajes que otorgan innovación y nuevas variantes sin perder el espíritu carnestolendo.
Aunque aún son pocos los casos, sobresalió el bodypainting. También podría pensarse en emplear tecnologías como luces LED y otros elementos. Un buen ejemplo fue el traje que llevó Dayana Reichembach realizado con tapas de gaseosas en su pasada con la “Scoba Do Samba”.

Otro punto a analizar que también generó controversia en esta edición es el show de baterías donde se pudieron ver actuaciones, bailes y hasta incorporaciones de momentos de humor, como fue el caso de Sapucay.
Antes era el único objetivo de las baterías era tocar instrumentos y ser los mejores en el ritmo, pero los tiempos cambian y pese a la negativa de algunos de sus integrantes, cada vez son más lo que proponen y buscan lucirse también en otras facetas. La pregunta que queda flotando es ¿Hacia dónde mutarán las baterías?
Inclusive cambiaron los show de bastoneras que se transformaron en protagonistas desde la incorporación de Arandú a la competencia. Ahora son figuras que demuestran otros matices más que sólo sambar, como tocar instrumentos y cantar en vivo.

Estamos en tiempo de cambios en el carnaval y es irremediable no aceptarlos y no verlos. ¿Hace donde iremos?, ¿Qué pasará?, ¿Hasta dónde llegarán los cambios en el Carnaval?, es cierto que son preguntas que sólo el tiempo podrá responder, pero es seguro que quien no acepte el desafío de innovar corre el riesgo de quedar obsoleto.

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